"La verdadera enseñanza no es aquella que se hace de cabeza a cabeza sino de corazón a corazón"

jueves, 26 de junio de 2014

Erase una vez...

GRADUACIÓN
LOS PULPITOS
19-06-2014


Muchos de vosotros ya me conocéis y para los que no, yo soy Miriam. Soy maestra de infantil y vengo a contaros un cuento.
La tradición manda que todos los cuentos empiecen con el eterno: “erase una vez”, y este no será menos, así que:

Erase una vez una maestra jovencita y con muchas ilusiones. Unas mamás y unos papás decidieron confiar en ella para ayudarles a educar a sus hijos y se los encomendaron con tan solo 3 añitos.
Eran apenas unos bebés y de repente su maestra pasó a ser su guía a lo largo de los 3 años siguientes.
¡Qué responsabilidad y que reto tan maravilloso!
La maestra abrumada a la vez que encantada con la tarea se puso manos a la obra y en esos 3 años sus niños, su rebaño de pulpitos y ella, hicieron magia.
Pues descubrieron maravillosos colores, las formas, el espacio donde vivir, las estaciones, el tiempo para disfrutar, los animales y tantas y tantas cosas más que ni siquiera caben en este cuento.
Además, las hadas ayudaron con sus encantamientos y les permitieron descubrir la amistad.
¡Qué invento tan asombroso! Muchos niños para jugar, para pelear, para inventar cosas buenas y otras no tan buenas, para contar secretos, para hacer alianzas de civilizaciones, pues amigos, son todos, los de allá y los de acá.

Un mago muy poderoso les invitó a descubrir la música, el baile, el equilibrio y el movimiento, y así los pulpitos bailaron y bailaron y cantaron y cantaron uno y otro día.

Luego vinieron los duendes y también regalaron sus dones, con los que los pulpitos aprendieron a hacer collages, a pintar, a hacer rayitas, puntitos, a atarse los cordones, a recoger todas sus cositas, a ayudarse los unos a los otros y a querer.

Valga decir que tengo el privilegio de ser la maestra del cuento y que he recibido el mayor de los dones: el regalo del amor incondicional y gratuito de mis pulpitos.

Hoy estoy aquí con “el corazón partio” para despedirme de ellos y devolverlos a sus papas y mamas para que sigan el camino de sus vidas.

Soy consciente de que esta experiencia que acaba aquí, se va a repetir de manera indefinida a lo largo de mi vida profesional, pero estos niños son mi primera promoción, una promoción especial por sí sola, la cual se queda en un rincón muy grande dentro de mi corazón.

Agradezco a sus papas y mamás el apoyo incondicional que me han brindado a lo largo de estos años.
Entre todos hemos hecho un buen trabajo.

Estoy muy orgullosa de mis pulpitos y lo estaré aún más cuando en un recodo de la vida los vuelva a encontrar, ya adultos, y me cuenten que siguen siendo tan felices como lo son en este día.
Y tal vez, ¿quién sabe?, les apetezca a su vez confiar en mi y traerme a sus niños como lo hicieron sus padres tanto tiempo atrás en el ciclo sin fin, el ciclo de la vida.

¡Os quiero!
Miriam Galindo



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